Cinco personajes monocromáticos salen de un contenedor de basura de 1100 L, el verde, el común, donde todas tiramos periódicamente nuestros residuos, los desechos, la porquería; la que se ve y la que escondemos. Hablaremos de mierda, sí, pero sin ofender, porque la mierda es
sabia, es antropología pura. La generamos constantemente y habla, sin embudos, de nosotras mismas.
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